Un año más, y en época de vacaciones, creemos conveniente relajar el tono de esta sección dedicándola este año a un cuento…que algún día podría ser verdad:
Se ha publicado en el BOE la Sentencia del caso de Caperucita y el lobo que, por fin, ha sido juzgado por la jurisdicción española. Dice así:
Visto y considerando los acontecimientos por todos conocidos:
1. Que Caperucita no desconocía que podía encontrarse con el lobo.
2. Que tampoco era ajena al hambre del lobo, ni a los peligros del bosque.
3. Que si le hubiera ofrecido la cesta de la merienda para que el lobo calmara su hambre, no habrían ocurrido los sucesos referidos.
4. Que el lobo no ataca a Caperucita de inmediato, y hay evidencias claras que primero conversa con ella.
5. Que es caperucita quién voluntariamente le da pistas al lobo y le señala el camino de la casa de la abuelita.
6. Que la anciana no es imputable ya que confunde a su nieta con el lobo.
7. Que cuando caperucita llega y el lobo está en la cama con la ropa de la abuela, Caperucita no se alarma.
8. Que el hecho de que Caperucita confunda al lobo con la abuelita demuestra lo poco que iba a visitarla, hecho que se tipificaría como abandono de persona anciana por parte de la joven Caperucita.
9. Que el lobo, con preguntas simples y directas, quiere desesperadamente alertar a Caperucita sobre su posible conducta final.
10. Que cuando el lobo, que ya no sabe que más puede hacer para alertarla, se come a Caperucita, es porqué ya no le quedaba otra solución.
11. Que es altamente posible que antes Caperucita hiciera el amor con el lobo e incluso lo disfrutara.
12. Que la versión de que Caperucita, cuando oye la pregunta del lobo: “¿A dónde vas?” responde: “A bañarme desnuda en el río…”, cobra cada día más fuerza.
13. Que se desaprende el punto anterior que es Caperucita la que provoca los más bajos instintos brutales y depredadores en la pobre fiera.
14. Que el lobo ataca, pero tal hecho corresponde a su propia a naturaleza y a su instinto natural y animal, exacerbados por la conducta de la susodicha Caperucita.
15. Que merece un párrafo la madre de Caperucita, quien exhibe culpabilidad por no acompañar a su hija conociendo los peligros del bosque.
Por todo lo antes dicho, se absuelve al Sr. Lobo y se dispone además:
1. Apercibir a la familia de Caperucita, imponiendo a la abuela la obligación de que se presente en el hospital que se designe, para su observación gerontológica.
2. A la madre, apercibirla para que cumpla correctamente con sus deberes paterno-filiales.
3. A Caperucita, trabajo comunitario en el zoológico local para conocer plenamente la naturaleza y el instinto animal. Indemnizará al Sr. Lobo a razón de 100 € diarios y a prepararle todas las tardes la merienda durante un año; y a pagar las costas del proceso.
4. Aclarar asimismo que el presente fallo de este proceso no afecta el buen nombre del Sr. Lobo.
Publíquese, archívese, y téngase por firme el presente Fallo.
Baltasar Garzón