Empresa y familia: ¡que no mande mi hermano!

EMPRESA Y FAMILIA: ¡QUE NO MANDE MI HERMANO!

Las desavenencias entre hermanos son habituales cuando junto a la relación familiar se comparte el gobierno de una empresa. Normalmente el origen de las desavenencias se encuentra en la indefinición del padre fundador de la empresa al momento de diseñar su “herencia mercantil”. Es habitual que un padre trate a sus hijos, en la empresa, como si cada uno fuera hijo único. Muchas veces todos esperan que el padre decida, mientras este se encuentra en la esperanza de que sean los hermanos los que se pongan de acuerdo. El tiempo pasa y la situación “se pudre”. No existen soluciones mágicas frente a las disputas familiares que pueden socavar la estabilidad de una compañía mercantil hasta ponerla en grave peligro. Ahora bien, existen algunos consejos prácticos que seguidamente trataremos de sintetizar:

a. Conducta de los padres:

1. Trasladar su autoridad familiar a la empresa.

2. Fomentar el espíritu de grupo entre todos los hermanos.

3. Realizar un traslado progresivo del mando de la empresa: sin prisas pero sin pasos atrás.

b. Conducta de los hermanos:

1. Las relaciones estrictamente familiares quedan fuera de la empresa.

2. Reconocimiento y respecto al posible líder familiar: el mejor es aquel que reúne la formación, experiencia y calidad humana necesarias para alcanzar los objetivos consensuados por toda la familia.

3. Discutir, consensuar y respetar un protocolo familiar para la empresa que defina las relaciones entre los socios hermanos, modelo de liderazgo, estrategia empresarial, políticas comerciales y retribución económica.

c. Conducta de los familiares políticos:

1. La empresa no es nuestra. Sólo mantenemos relación familiar con los miembros de la misma.

2. En las reuniones familiares debe evitarse realizar opinión alguna sobre temas del negocio familiar.

3. El protocolo merece un respeto absoluto por parte de todos.

d. Conducta societaria y relaciones familiares:

1. Es importante que se cultiven las relaciones entre los hermanos. Es básico el respeto, la confianza y la comprensión de todas las posturas.

2. Evitar que la empresa se convierta en el único objetivo de reuniones entre todos los hermanos.

3. Hay que crear e impulsar un consejo de familia y respetar sus decisiones.

4. Debe compatibilizarse la igualdad familiar de los hermanos con la desigualdad de cada uno de ellos en las actividades de empresa; respetándose las jerarquías y los ámbitos de actuación de cada uno, siempre bajo la premisa de que se respeta lo establecido por el protocolo y lo acordado por el consejo de familia.

e. Inteligencia emocional:

1. Debe convivirse con los inevitables celos y rivalidades, y respetar el papel de los padres, el orden de nacimiento, y los distintos valores y preferencias de cada uno de los hermanos.

2. El padre ha de mantener siempre su posición de padre, pero al mismo tiempo su autoridad en la empresa. La capacidad negociadora, que como empresario se le presume, deberá corregir siempre las inevitables tensiones y desavenencias familiares.

f. ¿Qué hacer con aquellos familiares, socios de la empresa, pero que no trabajan en ella?

1. Los hermanos ajenos a la actividad de la empresa deben respetar la autonomía de los gestores de ésta. Ser hijo del fundador de una sociedad puede darte derechos económicos, pero si no trabajas en la empresa has de saber estar siempre “en tu sitio”.

2. Con independencia de lo anterior, lo que sí conviene es generar canales de comunicación y empatía entre los miembros de la familia que trabajan para la empresa y aquellos que quedan fuera (posible asistencia al consejo de familia, información puntual de la marcha societaria... ).